BIENVENIDOS A MI BLOG, ¡ESPERO QUE LO DISFRUTEN! – NATI 🙂


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Para leer de corrido

  • Equivocate

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  • Yo, escritora.

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  • Con vos en Berlín

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  • Para una niña y su caballito

    Por la ilusión en tus ojitos francos
    arraso el desierto y te siembro un prado
    de corceles nobles, de porte alzado,
    de clop clop de cascos, de tensos flancos.

    Tus manos tiernas abren el potrero
    a palabras como fusta, testera,
    alforja, martingala y pechera.
    Con vos, hasta la bosta saboreo.

    Somos caballos, pastando entre postas;
    mordisqueando sueños de pampas rosas
    (ya espantamos, con la cola, las moscas).

    Se suma a la tertulia el bisabuelo
    sobre el lomo del buen pingo, el overo.
    ¡Bienvenido, Pablito, a este loquero!

    NATALIA DOÑATE

  • Casi un soneto

    Casi un soneto

    Para Ángel

    Te ofrezco mis dedos para que cuentes
    melodías curadas por el tiempo,
    carabelas viejas que piden viento
    de rimas, de vírgenes horizontes.

    Nuestro mundo baila al compás del once,
    entre cuartetos, tercetos y risas.
    Tu biblioteca rechaza las prisas,
    sostiene sueños en patas de bronce.

    Giro el timón y te veo en la volta
    tu viaje en estos mares, ya cumplido.
    Por mi asonancia torpe quedo absorta.

    En tus rodillas aprendí de versos
    sazonados con tierras américas
    y hoy te pienso en sílabas métricas.

    NATALIA DOÑATE

  • Imposible

    Imposible

    En algún punto, ganó tu voluntad
    de cuádriceps y gemelos dorados
     (y anteojeras, pa’evadir los costados).
    Indómita, aterrizaste en mi ciudad.

    El asfalto gris pareció más plano
    bajo las ruedas de tu gran calesa.
    Y fue tal el contraste y la sorpresa
    que causaron un síncope a un fulano.

    A tus espaldas se formó un cortejo
    de sabios, bufones y un juez añejo.
    Toman notas, suspiran, no comprenden.

    Los observo, sin tentarme a intervenir
    (hombros tensos, opinión rebatible)
    procurar diagnosticarte imposible.

    NATALIA DOÑATE

  • 19.

    19.

    Diecinueve palabras
    sólidas, como tornillos,
    encandilan al mundo.
    La belleza duerme plácida en el margen
    (donde iría la veinte).

    NATALIA DOÑATE

  • La dueña del castillo

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