Sacié la sed con barro
y me amisté con los cuervos vencidos
que pescaban gusanos
de mis azorados oídos.
Un sol cuadrado se recostó al norte
de mi sofá azul marino;
y fue inconmensurable la congoja
de aquel final tan anodino.
Comprendí, al arrancar las páginas,
el tenor de la herejía
mas la negrura me abrazó, pura y muda,
y, con ella, la añorada melodía.
NATALIA DOÑATE


Es precioso, tiene unas figuras hermosas, te divertís escribiendo y me enseñaste un animalito que no conocía. 👏👏👏
Gracias! No sé si me divierto, pero me hago más soportable, jaja. Conocí al tocororo por un restaurante cubano que ya no existe 🙂
Por el comentario anterior me ahorré de googlear tocororo jaja. Gracias Natalia y llegué sobre la hora para el comentario dominguero.
Jaja gracias Jorge!! Es un lindo pajarito. Feliz semana!!
¡Feliz semana para vos y familia también!