Calzo el metro cuadrado
y se borra una pared,
es tan vasta mi sombra
bajo la lupa del día,
pero nieva en la ventana
y la nieve es mía:
mía la lámina de cordillera,
su regazo de pedrería.
Un pie adentro —
¡fraude a la biología!—
rompe la membrana
que duplica la vida.
Y soy cuatro estaciones,
bosque de camaleones;
dueña de la cafetería
de todas las esquinas
que, escoba en mano, sonríe
ante el paraguas volado
de algún turista.
NATALIA DOÑATE


Qué lindo te camuflaste en el poema…
Gracias! Triple vida entonces 🙂
Creo que en el fondo estás expresando tu deseo de que venga la temporada fría jaja.
Jaja siii no doy más!!! Eso y me gustaría tener un pie en Bariloche 🙂